Maravilloso libro con tintes autobiográficos de un intelectual fascinante. Me abstrae este genio del pensamiento. Dice el filósofo que la única forma de existencia es el momento presente, que es también la posesión más segura, aquella que nadie nos podrá arrebatar jamás. El libro «El arte de sobrevivir», de Arthur Schopenhauer, ocupa ya en mi librería la balda de imprescindibles. Sólo tengo que estirar mi brazo izquierdo, tomar el libro y asegurarme consuelo: lo más importante de la vida.
FRANCISCO ACOSTA. Pianista/Compositor. Profesor de Piano, Lenguaje Musical y Armonía. Estudió en Conservatorio Superior de Música de Sevilla.
domingo, 4 de marzo de 2018
viernes, 16 de febrero de 2018
PERLAMÁNTICAS II
Hoy salí a andar. Verde a mi derecha, verde a mi izquierda. Alcé la mirada; azul. Miré al frente; todo.
lunes, 12 de febrero de 2018
A MI PIANO
sábado, 20 de enero de 2018
NO PUDE RESISTIR LA TENTACIÓN
Os contaré una bonita historia:
Tengo una alumna que gusta de retarse a sí misma y estudia piano con verdadera pasión. Le obsesiona ser dueña de la situación y dominar el instrumento con un poder absoluto (sólo así se puede ser libre expresivamente hablando).
Pues bien, el otro día estudiaba en clase una pieza que le incomodaba bastante. Yo, que estaba intentando tranquilar su zozobra ante la hazaña de dominar el pasaje en cuestión, no pude resistir la tentación de apretar fuertemente sus manos con las mías, bloquearlas y pedir que parara.
Sentí su cólera y quise serenar su ansiedad. Le pedí que se levantara del piano. "Tranquilízate y escucha esto" (le dije sentándome en su lugar).
Comencé a tocar unos suaves acordes con tensiones interválicas de séptimas y novenas mayores. Lo hice intencionadamente, pues sabía que este tipo de combinación sonora resuelve cualquier conflicto de convulsión interior.
Con esta cadencia su torrente emocional quedó perplejo. Paralizada y desarmada, quiso oírme tocar algo improvisado y más desarrollado utilizando esta armonía.
El impacto fue tal que insistentemente me pedía que no parara de tocar. Noté su calma y cómo esa música filtró un enojo gratuito que la había zarandeado minutos antes.
"Cuando sientas que lo que tocas no obedece a tus pretensiones estéticas levántate del piano, sal a la calle, respira hondo, regresa al piano, coloca tus manos en la cuatriada de séptima mayor y escucha con atención cómo viajan en el aire todos esos minúsculos armónicos para serenar tu tensión" (le dije).
No hay nada como el poder de la música para congraciarse con la vida.
viernes, 1 de diciembre de 2017
ESCRITORES
El que sabe escribir (no es mi caso) tiene el don de vivir doblemente. Es un poder que nos atrae a los amantes de la literatura. Vivimos a través de las páginas de sus libros. Nuestro retrato psicólogo se multiplica y quisiéramos gritar a los cuatro vientos nuestro hallazgo. ¡Os deseo felicidad, amigos escritores...!
sábado, 28 de octubre de 2017
ADAGIO MOLTO E CANTABILE
Estaría todos los días de mi vida escuchando este pasaje de Beethoven. Lo convertiría en un bucle imperecedero para salvaguardar mis estados de ánimo. Lo oiría una y otra vez hasta hacerme viejo y desaparecer de este mundo más allá de lo imaginable. Ser transportado por esta música al más puro y recóndito habitáculo de la belleza. El arte de la música es ese lugar donde uno puede morir sin levantar la mano, sin anunciar que va ahí donde nacen las estrellas, al orden primigenio de la vida, a lo más secreto. Adoro a Beethoven. Su ser, su tiempo, sus pesadillas..., todo lo entiendo en él.
domingo, 22 de octubre de 2017
EL NIÑO QUE MANABA SANGRE AL PIANO
¡Dejaos atropellar por este diabólico torrente musical...! Para mí, sólo hubo un hombre sobre la faz de la tierra capaz de morder al destino de esta manera. El más grande hacedor de bellezas en la historia de la música. Sí, es él, Ludwig van Beethoven, el hombre que luchó contra sí mismo para definir el concepto más auténtico de la música. El niño que manaba sangre al piano. El emperador que desenmascaró los equilibrios del clasicismo e instauró las pasiones románticas del Sturm und Drang. Os dejo con este fragmento de su sexta sinfonía, "Pastoral", concretamente el pasaje donde describe la tormenta que se desata en el campo en un día que comienza bucólico. ¡Cuánto hubiera dado yo por conocer al héroe de mi vida artística...! Beethoven ha influido tanto en todas las disciplinas artísticas que, para regocijo estético de nosotros los mortales, uno no puede por menos que sentirse orgulloso de pertenecer a la especie humana.