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domingo, 22 de octubre de 2017

EL NIÑO QUE MANABA SANGRE AL PIANO

¡Dejaos atropellar por este diabólico torrente musical...! Para mí, sólo hubo un hombre sobre la faz de la tierra capaz de morder al destino de esta manera. El más grande hacedor de bellezas en la historia de la música. Sí, es él, Ludwig van Beethoven, el hombre que luchó contra sí mismo para definir el concepto más auténtico de la música. El niño que manaba sangre al piano. El emperador que desenmascaró los equilibrios del clasicismo e instauró las pasiones románticas del Sturm und Drang. Os dejo con este fragmento de su sexta sinfonía, "Pastoral", concretamente el pasaje donde describe la tormenta que se desata en el campo en un día que comienza bucólico. ¡Cuánto hubiera dado yo por conocer al héroe de mi vida artística...! Beethoven ha influido tanto en todas las disciplinas artísticas que, para regocijo estético de nosotros los mortales, uno no puede por menos que sentirse orgulloso de pertenecer a la especie humana.

sábado, 30 de septiembre de 2017

ARCHITECTURAL ASSOCIATION SCHOOL OF ARCHITECTURE LONDON

La paráfrasis es un terreno musical en el que me encuentro especialmente a gusto. Se trata de utilizar un tema original y someterlo a mi visión personal. En la paráfrasis que hago, a partir de las transcripciones a piano de la ingente discografía de Pink Floyd (donde muestro el excelso universo sonoro de la mejor banda de rock sinfónico/progresivo de la historia), me sirvo de mi piano Roland y sus múltiples efectos de reverberación y eco; alcanzando así la atmósfera psicodélica y onírica tan característica en la banda británica. El sábado 7 de octubre, en el Festival Internacional Tomate Blues Los Palacios 2017 (Los Palacios. Sevilla), sonará desde mi Roland el apoteósico «Comfortably Numb», caballo de batalla del mítico álbum "The Wall" (el muro). No se me ocurre mejor pieza que esta para homenajear a estos jóvenes, que se conocieron en los 60's siendo estudiantes de arquitectura en la Architectural Association School of Architecture de Londres, y que revolucionaron las mentes de los más exigentes melómanos.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

RICARDO III DE INGLATERRA

La estructura de los trastes de la guitarra hace que la mano se amolde y se mueva por el mástil en la escala pentatónica con comodidad. Esta escala tiene un esquema muy visual para el guitarrista, siendo además uno de los pilares donde se basa el blues y el rock. No ocurre así en el piano, de ahí que las secuencias melódicas pentáfonas en los solos de guitarra se adapten contra natura a la fisonomía del teclado. Aún así, cuando consigo vencer esos inconvenientes mi piano Roland se transforma en la mejor Fender Black Stratocaster del centauro David Gilmour. El sábado 7 de octubre podréis comprobar esto que digo. Será a las 15:45 h en el impresionante escenario del Festival Tomate Blues Los Palacios 2017 (Sevilla). Mi viejo y fiel escudero Roland lucirá sus mejores galas para mostrar a todo el orbe rockero allí congregado de lo que es capaz. Recuerdo cuando lo compré. Yo llevaba todo el día probando pianos en todas las tiendas de música de Sevilla. Él se encontraba aislado y casi humillado por un enjambre de pianos de todas las marcas y modelos (Yamaha, Clavinova, Kawai, Korg, Casio, Ringway...). Por entonces yo tenía un piano de media cola Yamaha en el salón de casa, pero precisaba de uno digital de estudio, por aquello de estudiar a horas intempestivas y ser respetuoso con el silencio. Así que me lancé a buscarlo. Cuando posé mis saturadas manos, después de todo el día de súbito cansancio, no hubo dudas. Quedé sorprendido ante su respuesta. Todo en él era dulzura, jeu perlé, garra, cuerda viva y soñada. Seguirá a mi lado toda la vida. Y como Ricardo III de Inglaterra, último monarca de la Casa de York, asediado y acorralado en el campo de batalla por los enemigos después de ser abandonado por su caballo y, encarando la disputa a pie, gritó: «¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!»; así será mi clamor el día que a mi Roland lo abandonen los semiconductores diodos de cristal. ¡Mi reino por mi Roland...!

jueves, 31 de agosto de 2017

HICE RESUCITAR AL DIOS QUE NIETZSCHE MATÓ

Siempre salgo con lápiz y papel pautado. Sí, soy compositor de la vieja escuela. No utilizo software musicales, esos programas informáticos sofisticados que enlatan melodía y ritmo con infinidad de posibilidades. ¡No, yo no! Yo me tiro al campo a caminar, así maduro las ideas musicales que previamente he esbozado en el piano. Cuando escribo música me gusta pensar en la Selva Negra y visualizar en mi mente el cuaderno de notas de Beethoven y su aterrador silencio. También viajo a Suiza, al monte Sils Maria, concretamente. Allí traigo a mi memoria las martilleantes insinuaciones filosóficas de Nietzsche. ¿Sabéis que el profesor de filología alemán también fue compositor de breves y estimulantes obras para piano? En una ocasión me pidieron tocar música exclusivamente religiosa en un evento social (soy muy dado a hacer mis propias transcripciones a piano de música sinfónica y óperas). Seleccioné partes de la Misa en Si menor (Bach), Misa de la Coronación (Mozart), Réquiem Alemán (Brahms) y una pieza de Nietzsche que, evidentemente, no la programé bajo su autoría. Como la música de Nietzsche es prácticamente desconocida me arriesgué y sencillamente mentí a la organización del evento. Les dije que era una paráfrasis mía a partir de un himno religioso hugonote. Fue la pieza que cerró el acto y a todos dejó más que satisfechos. Cuando finalicé la actuación y escuchaba los aplausos del público, se me dibujó una inocente sonrisa de maldad en el rostro. Hice resucitar al Dios que Nietzsche mató. A veces a uno le gusta jugar y mirar desde todas las perspectivas posibles. ¡Un juego intrascendente! Ese día todos los asistentes encontraron la Verdad sin saber que era Nietzsche en el que les hablaba.

viernes, 25 de agosto de 2017

PSYCHOMOTRICITY


He observado siempre en mis alumnos una barrera cuasi infranqueable en aquéllos con menos cualidades psicomotoras de coordinación. La técnica pianística pertenece a la neurociencia. Todo radica en las conexiones neuronales entre los dos hemisferios cerebrales. Los primeros cursos de piano suelen ser muy agradecidos para el alumno, ya que éste obtiene una respuesta inmediata en sus primeras lecciones, mostrando así un entusiasmo que va alimentando su interés. Pero la cruda realidad se manifiesta cuando las piezas de estudio requieren mayor coordinación. Aquí está el momento frustrante del alumno (insisto, con menos cualidades innatas de psicomotricidad y siempre aludiendo a cuestiones técnico/mecánicas) y que aparece en el tercer o cuarto curso. La decisión de seguir avanzando es un esfuerzo titánico, pero no rendirse es la clave del éxito. La experiencia de mis años al piano me dice que, cuando el esfuerzo está sustentado a base de específica concentración, los resultados son muy óptimos. A modo de anécdota diré que Franz Liszt aconsejaba a sus alumnos practicar ejercicios de mecanismo al menos durante tres horas diarias. Llegado el cansancio por efecto tan repetitivo, lo mejor era colocar en el atril un buen libro y abstraerse de la automatización, haciendo inmersión en el placer de la lectura. Aunque pertenezco a este tipo de alumnos (en presente, nunca se deja de aprender) y el oído interno siempre me fue favorable, en cuestiones de psicomotricidad hube de romper cadenas de acero hasta lograr mis objetivos. ¡No desfallecer! ¡Perseverar! Nada cae por ciencia infusa, ni aún a los elegidos por lo dioses. Las interminables horas de estudio lograron conectar mis manos y mi cerebro uniéndolos de por vida.

jueves, 8 de junio de 2017

lunes, 8 de mayo de 2017

CARTA A MI ALUMNO «K»

En el concierto fin de curso mostrarás todo el esfuerzo realizado durante el año, pero todavía hay que perfeccionar más las piezas que con tanta vehemencia has trabajado. Ten en cuenta que todo tiene que estar controlado al 100 %, no basta con creer que tocas bien. Haz esta prueba: repite la pieza diez veces seguidas y si lo haces a la perfección entonces sí estará interiorizada (grabada en tu corazón) y aprendida con todas las garantías, pero si hay un mínimo descontrol expresivo durante la ejecución de esas diez veces, significará que aún necesita más tiempo de estudio, más rodaje. Llega un momento donde la música fluye tan natural como caminar de manera inconsciente. Pero has de estar siempre alerta, muy concentrado en el sonido. Anticipa con tu imaginación qué mensaje quieres ofrecer, tenlo claro cinco compases antes de atacar lo escrito. ¡Ánimo!, sabes que la música te genera una gran satisfacción intelectual y emocional, pero requiere gran esfuerzo y disciplina. Aprende de los legendarios maestros del piano, Heinrich Neuhaus y Muzio Clementi, que incluso hasta el final de sus días, siendo octogenarios, se encerraban en sus salas de estudio y pedían a sus familiares y amigos que no fuesen interrumpidos bajo ningún concepto. ¡Ama la música!, ahora tienes 13 años, recuerda la historia que te conté sobre Beethoven y Schubert. ¡Nada cae por ciencia infusa! ¡Estudio, corazón, estudio, corazón y más estudio..., y más corazón...!

Tuyo, Francisco Acosta; tu profesor que te quiere y admira.

Sevilla a 8 de mayo de 2017.


lunes, 1 de mayo de 2017

A MI ALUMNO

El esfuerzo de los jóvenes de hoy cimentará nuestro bienestar de mañana. A su corta edad, su biografía ya se ha hecho grande. Su trayectoria vital a través del arte es conocida y reconocida desde siempre. Alumno mío desde los 5 años, su determinación ha ido creciendo con lo que más le apasiona: la música. Aprender un instrumento musical requiere de muchos componentes: tener buen oído y sentido del ritmo; ser buen comunicador; tener imaginación, intuición y creatividad; ser original y captar las sutilezas de las emociones; tener una gran capacidad de concentración y disciplina…y, un algo más que convierte la música en obra de arte: ni más ni menos que la sensibilidad estética para hacer más bella la realidad que nos rodea. Él posee todas estas virtudes, por eso ya en su primer día de clase supe que tenía delante de mí a un artista en potencia. Pero todas estas cualidades hay que ir forjándolas con dedicación y sacrificio, no sólo basta el influjo innato heredado a través de nuestro código genético, sino que hay que superar muchos obstáculos y eso sólo se consigue con grandes dosis de valentía para mejorar en todos los sentidos. Una sociedad en progreso se fundamenta en el deseo de avanzar en todos los campos del conocimiento para hacer un mundo más habitable. Si estamos aquí es para ser felices y hacer felices a los demás. Por eso hay que estar convencido de actuar en pro del bienestar general. Vivir es convivir y, él, desde su dimensión espiritual canalizada a través de la música, contribuirá a la felicidad de sus congéneres. Han pasado los años y su deseo de aprender los entresijos del piano sigue muy latente. Felicidades a Pepi Báez Pavía y Rafael Raya Rodríguez, sus padres. Rafael Raya Báez ha sido galardonado con el Premio Joven HEBE en la categoría de Arte, una insigne distinción al reconocimiento del esfuerzo. La vida se abre en canal para él y vosotros (valga su ejemplo), jóvenes titanes del compromiso, que con vuestra apasionada entrega sabréis aprovechar el camino para ocupar vuestro lugar en el mundo y hacerlo más confortable. ¡Mi más sincera enhorabuena, querido Rafa…!


lunes, 17 de abril de 2017

MI NUEVA IMAGEN CORPORATIVA

El piano avanza hacia la nebulosa de los sentidos. Un cubo romboidal es atravesado por la llama de las ideas. Cada arista es un elemento de la naturaleza en su orden estratigráfico: Tierra, Agua, Aire y Fuego. Los cuatro estados de mi materia atómica. Mi nueva imagen corporativa direccionada hacia tu percepción, un sugerente cuadro mental para identificar mi obra pianística. Francisco Acosta © copyright 2017. Pianist & Composer. www.franciscoacostapianist.com


domingo, 2 de abril de 2017

ESCUELA DE VIDA

- ¿Me permites ocupar tu asiento?
- Por supuesto, todo suyo, mademoiselle. 
- ¡Merci beaucoup...! ¡Atiende...! Debes tocar aquí una y otra vez con ternura, interrogando al futuro. Ya sabes lo que te digo siempre del acorde de séptima de dominante. ¡Enfatiza el suspense!
- ¿Quiere usted decir que no sólo toque las notas, sino que extraiga de ellas algo más?
- Siempre está ese algo más, mi querido alumno. Lo has entendido perfectamente. En este pasaje hay una propuesta muy poética, una ensoñación. Deja que desaparezcan las sonoridades en el final de la frase y recréate en la ilusión del sueño. Fíjate cómo acaba la frase, dónde se hace eterna esta nota.
   Miss Florence Kent insistía en que la música debía ser transmitida como un discurso entendible. "Da igual qué género musical estés tocando -decía-, tiene que haber una conexión sincera entre el oyente y tú."     
   ¡Cómo me martillea el recuerdo de estas palabras! Las lecciones de piano con miss Florence Kent no las olvidaré jamás. Más allá del piano, mis años de aprendizaje con ella fueron una verdadera escuela de vida.

jueves, 16 de marzo de 2017

¡COMO UN ULISES LOCO!

La charla es intrascendente. Viajamos en autobús. A una hora de camino está la playa. 26 de abril de 1981, cumplo 16 años. Mis amigos hacen un corro junto a mí y me obsequian con un dispositivo electrónico que empezaba a crear furor por aquella época entre los más jóvenes. Abro la caja que envuelve el regalo y ante mí aparece un walkman rojo. Mi alegría aumenta cuando compruebo que en su interior hay una cinta de cassette con los Nocturnos para Piano de Chopin. Abrazos y vítores por mis 16 primaveras. Cuando el bullicio cesa abro ceremoniosamente el walkman y miro a quién corresponde la grabación. Me coloco los auriculares y pulso 'play'; otro plus de felicidad, con los ojos bañados en lágrimas de placer, comienzo a oír el pulso nostálgico que Claudio Arrau imprime al piano del poeta polaco. Hago el camino ensimismado, envuelto y derretido por la bruma del afrancesado más refinado de la historia de la música. Llegamos a la playa y mis amigos corren al deseado chapuzón. Es un abril tan caluroso que nuestros cuerpos adolescentes ansían sofocos de mar. Yo me quedo en la orilla, no quiero abandonar mi paraíso particular. Pasan las horas y el audio del cassette se ha incrustado en mis entrañas. ¡Quiero estudiar piano, lo necesito! ¡Quiero nacer a la poesía del 'bel canto'...! 
Siempre recordaré ese día por ser uno de los momentos que más incidieron en mi elección ante la vida. Sí, años después de este memorable episodio para mí, y que tan intrascendente fue para mis amigos, conseguí estudiar piano como un Ulises loco atado al mástil del barco. El canto de las sirenas me llamó entonces y, por fin, al pasar de los años, logré romper las ataduras.

jueves, 9 de marzo de 2017

¡TOCO EL PIANO EN EL MUSEO DE LA MÚSICA DE PRAGA...!

Mi periplo hacia la ruta de la "gran música" (así la llamo) me lleva a Praga, concretamente al Museo de la Música. Praga hizo de Mozart su niño mimado. Aquí, el genio de Salzburgo, fue muy querido por las grandes familias burguesas que lo arroparon con su mecenazgo, facilitando el estreno de muchas de sus grandes obras. El amor a la música se respira en cada calle. Entro en el museo y el silencio de la primera sala me transporta en el tiempo, un soñador perfume ancestral me inunda. Aquí y allá las dependencias están plagadas de expositores de instrumentos musicales de todas las épocas. El corazón se me dispara cuando visito la sala de instrumentos de tecla. Permanezco arrobado por tiempo infinito. Disfruto. Una encargada del museo se me acerca al comprobar que doy muchas indicaciones a los amigos que me acompañan. Intuye que les estoy explicando la historia del piano a partir de esa sala. Está en lo cierto. Amablemente me pide que la acompañe al salón principal, señala hacia un lateral y me invita a tomar asiento en un magnífico piano. Dos bailarinas (profesora y alumna) practican unos elegantes pasos de danza. Suena una danza eslava de Dvořák, ¡ah, qué placer! Su intuición no falla, sabe que soy pianista y me pide que toque lo que quiera. La música del checo se extingue poco a poco. Silencio. Rozo las teclas con mis dedos para comprobar el mecanismo del instrumento. La zona grave del piano es generosa, ¡estupendo! -me digo-. Medito durante unos segundos qué puedo tocar. ¡Ya lo tengo! La mano izquierda de Brahms será mi aliada (el teutón era zurdo y se nota en su pianismo). Mi gozo es total, miro a las bailarinas y toco el «Vals nº3 op.39 en sol sostenido menor», de Brahms. Los cuerpos esbeltos y etéreos de las danzarinas responden con gracia al tres por cuatro de mi interpretación. Cuando doy por concluida la pieza, profesora y alumna aplauden discretamente, con amor, y compartimos una cálida sonrisa de complicidad. Minutos de éxtasis y felicidad que no olvidaré jamás.

lunes, 6 de marzo de 2017

HOTEL CALIFORNIA

Abril. Un sábado cualquiera de 1987. Sevilla, siete de la tarde, 29 grados. Estoy en mi habitación, abro la tapa del piano y reanudo mi sesión de estudio. El piano vuelve a encadenarme. Tarde prometedora con los sempiternos estudios de Czerny, en esta ocasión simultaneados con El Pianista Virtuoso de Luigi Hanon, una suerte de torturadores ejercicios progresivos. Pero...¡¿Qué ocurre!?...Un estruendo ensordecedor me sobresalta. Alguien llama a mi puerta totalmente alterado. Escucho sus furiosos gritos: "¡No, por favor, más no, cambia de una puta vez!". Mis padres se asustan, ¿quién golpea de esta manera y grita como un loco? ¡Niñooo, Orlando quiere hablar contigo! -dice mi padre-. Me preocupo y tranquilizo a mi padre. "¡Ok, voy a ver qué quiere!". Me dirijo a la puerta. Orlando está apoyado en la pared tambaleándose, borracho como una cuba, no se tiene en pie. Me insulta, me llama hijo del demonio. Yo ni me inmuto (conozco el motivo de su estado y su desenfreno a la bebida. Lo entiendo perfectamente), lo agarro y lo invito a pasar. Él se sienta jadeante y me pide que toque Hotel California de los Eagles. Yo atiendo gustoso su petición y cuando termino mi interpretación me abraza llorando y, temblando, balbucea mil perdones en mi hombro. Yo lo aprieto contra mí y dejo que llore. Orlando perdió a su mujer en marzo de 1987, ¡tan joven! Después de este episodio toqué mi piano para Orlando en muchas ocasiones. ¡¿Qué habrá sido de él...?!

sábado, 4 de marzo de 2017

SCHUBERTIADE

Sus palabras me invaden, inundan mis sentidos y de mi piano brota, cuasi exánime, una lánguida barcarola de amor. La noche dibujó la poesía y se adueñó de nosotros. 

¡UN LIBRO QUE ME ENAMORÓ...!

«LOCOS DE AMOR» (Gillian Helfgott). Libro autobiográfico que cuenta la historia del niño prodigio y pianista australiano David Helfgott y su esposa Gillian. Narra la vida excitante y complicada de este fenomenal artista. Un libro lleno de pasión por la música, de sensibilidad y amor, de respeto y ayuda infinita hacia las personas con trastornos mentales. En las manos estilizadas de David están intactas las huellas de la delicadeza, en la belleza de sus movimientos está la pena de un destino abandonado. Sobrevuela el piano con la hermosura de unos dedos alados, como pálido perfume de primavera. Se editó en 1997 después del éxito de la película "Shine" (basada en esta historia) y lo leí abrazado a la ternura.

EL AMOR. Viena, 1801

Deambula Beethoven, taciturno, por las frías calles de Viena. Sus pasos en la nieve son acompañados por la luna llena. De repente oye el sonido de un angelical piano en el interior de una casa. Quiere saber quién interpreta de manera tan amorosa. Llama a la puerta e inmediatamente lo reconocen.
-¡Pase, maestro! ¡Cuánto honor! ¿A qué se debe vuestra visita?

-Me gustaría conocer a la pianista que ha llamado mi atención con su delicada interpretación.
-Es mi hija, es ciega y en el piano ve la luz.
-Permítame sentarme al piano y describirle cómo es el claro de luna de esta misteriosa noche.
Beethoven toca con solemne ternura describiendo un hermoso paisaje. La joven muchacha, atrapada en su mundo interior, no para de sollozar imaginando la belleza del improvisado nocturno de amor.

Un relato ficticio en torno a la «SONATA CLARO DE LUNA», Sonata Quasi una fantasía nº14, Op. 27/2, de Ludwig van Beethoven.

jueves, 2 de marzo de 2017

MI PROFESOR DE STURM UND DRANG

Todo mi mundo musical se lo debo a Carl Czerny (Viena, 1791-1857). Heredero de la Escuela de Piano más revolucionaria, Czerny fue el gran mentor artístico del piano decimonónico. Alumno predilecto de Beethoven y profesor de Liszt, escribió grandes tratados y métodos para el aprendizaje del instrumento rey. En el piano volcó todo su imaginario de posibilidades técnico-expresivas. Cada día necesito practicar algún ejercicio pianístico que me ponga en órbita. Los breves pero intensos Estudios de su opus 821 son ideales.

¡QUERIDO ALUMNO...!

Utiliza el peso de la gravedad. Recupera y estabiliza la mano. Arma la mano dibujando su morfología con antelación al roce de la tecla. Estudia muy concentrado, pero cuando tu mente se distraiga aléjate del piano y lee un buen libro.

UNA DAMA PARISINA

A su madre la trajo, recién llegada de París, a mi casa. Él quería que yo tocara para ella alguna pieza de Chopin. Recuerdo ese placer inmenso que sólo se vive en el preciso instante de la interpretación. Aquélla delicadísima dama, intérprete de piano y amante de Chopin, se sentó muy cerca de mí, pegada al piano; me decía que quería sentir, en otras manos y otras pasiones, cómo emerge ese perfume francés que Frédérick le había impregnado siempre. Conforme yo tocaba, ella hablaba en francés consigo misma, con tan fino hilo de voz, que adornaba armoniosamente la música del piano. Todo ocurrió a media tarde, yo tenía un concierto horas después (no era Chopin el compositor del programa). Las horas previas a los conciertos necesito alejarme del repertorio programado y Chopin me sitúa en el remanso de paz que un intérprete necesita antes de la convulsión del recital.