La paráfrasis es un terreno musical en el que me encuentro especialmente a gusto. Se trata de utilizar un tema original y someterlo a mi visión personal. En la paráfrasis que hago, a partir de las transcripciones a piano de la ingente discografía de Pink Floyd (donde muestro el excelso universo sonoro de la mejor banda de rock sinfónico/progresivo de la historia), me sirvo de mi piano Roland y sus múltiples efectos de reverberación y eco; alcanzando así la atmósfera psicodélica y onírica tan característica en la banda británica. El sábado 7 de octubre, en el Festival Internacional Tomate Blues Los Palacios 2017 (Los Palacios. Sevilla), sonará desde mi Roland el apoteósico «Comfortably Numb», caballo de batalla del mítico álbum "The Wall" (el muro). No se me ocurre mejor pieza que esta para homenajear a estos jóvenes, que se conocieron en los 60's siendo estudiantes de arquitectura en la Architectural Association School of Architecture de Londres, y que revolucionaron las mentes de los más exigentes melómanos.
FRANCISCO ACOSTA. Pianista/Compositor. Profesor de Piano, Lenguaje Musical y Armonía. Estudió en Conservatorio Superior de Música de Sevilla.
sábado, 30 de septiembre de 2017
ARCHITECTURAL ASSOCIATION SCHOOL OF ARCHITECTURE LONDON
miércoles, 20 de septiembre de 2017
RICARDO III DE INGLATERRA
La estructura de los trastes de la guitarra hace que la mano se amolde y se mueva por el mástil en la escala pentatónica con comodidad. Esta escala tiene un esquema muy visual para el guitarrista, siendo además uno de los pilares donde se basa el blues y el rock. No ocurre así en el piano, de ahí que las secuencias melódicas pentáfonas en los solos de guitarra se adapten contra natura a la fisonomía del teclado. Aún así, cuando consigo vencer esos inconvenientes mi piano Roland se transforma en la mejor Fender Black Stratocaster del centauro David Gilmour. El sábado 7 de octubre podréis comprobar esto que digo. Será a las 15:45 h en el impresionante escenario del Festival Tomate Blues Los Palacios 2017 (Sevilla). Mi viejo y fiel escudero Roland lucirá sus mejores galas para mostrar a todo el orbe rockero allí congregado de lo que es capaz. Recuerdo cuando lo compré. Yo llevaba todo el día probando pianos en todas las tiendas de música de Sevilla. Él se encontraba aislado y casi humillado por un enjambre de pianos de todas las marcas y modelos (Yamaha, Clavinova, Kawai, Korg, Casio, Ringway...). Por entonces yo tenía un piano de media cola Yamaha en el salón de casa, pero precisaba de uno digital de estudio, por aquello de estudiar a horas intempestivas y ser respetuoso con el silencio. Así que me lancé a buscarlo. Cuando posé mis saturadas manos, después de todo el día de súbito cansancio, no hubo dudas. Quedé sorprendido ante su respuesta. Todo en él era dulzura, jeu perlé, garra, cuerda viva y soñada. Seguirá a mi lado toda la vida. Y como Ricardo III de Inglaterra, último monarca de la Casa de York, asediado y acorralado en el campo de batalla por los enemigos después de ser abandonado por su caballo y, encarando la disputa a pie, gritó: «¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!»; así será mi clamor el día que a mi Roland lo abandonen los semiconductores diodos de cristal. ¡Mi reino por mi Roland...!