Cada vez que pienso en mi libro favorito no sé cuál elegir. Lo que sí tengo claro es que me hubiera gustado escribir «Manfred», de Lord Byron. No hay diálogo en este libro que no me haga subir varios peldaños al Parnaso, a ese pedestal de furibunda tormenta. Cuando uno es pasional hasta durmiendo, este es el libro deseado.
FRANCISCO ACOSTA. Pianista/Compositor. Profesor de Piano, Lenguaje Musical y Armonía. Estudió en Conservatorio Superior de Música de Sevilla.
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miércoles, 13 de septiembre de 2017
domingo, 23 de abril de 2017
DÍA DEL LIBRO 2017
Celebro mi particular día del libro con la mejor obra escrita en la historia de la literatura contemporánea: «El mundo de ayer», de Stefan Zweig. Una lectura que me acompaña eternamente en todos los momentos y estados de ánimo. No puedo ni quiero quitármela de la cabeza ni del corazón. Es una obsesión que me persigue como una sombra día tras día. La condición humana reflejada hasta sus últimas consecuencias. Hace muchos años, visitando una librería sevillana, descubrí una biografía de Dostoyevski escrita por Stefan Zweig. Tenía referencias de Zweig por su vinculación con la música clásica, fue, junto a Hugo Von Hofmannthal (otro insigne escritor y vienés como Stefan Zweig), quien escribió libretos de óperas para la original música del compositor alemán Richard Strauss. A partir de la lectura de la biografía de Dostoyevski ya no quise parar hasta leer toda su obra completa, convirtiéndose en el hallazgo más importante en mi oficio de lector. Luego vendrían muchos más gracias a la editorial El Acantilado en su afán por rescatar autores centroeuropeos. He devorado con fe todos sus escritos y he de decir que estas memorias es de lo mejor que he leído en mi vida. Sigo constatándolo a lo largo de los años.
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miércoles, 19 de abril de 2017
VELOCIDAD DE LOS JARDINES (libro de Eloy Tizón)
Su literatura es multidireccional. Hace saltar en pedazos los convencionalismos narrativos y, como Stravinsky, conoce a la perfección los materiales de construcción para transgredir la ortodoxia y edificar su habitación propia. Estamos ante la celebrada reedición de «Velocidad de los jardines» (Eloy Tizón), un libro que debería grabarse en un cd de oro y cobijarlo en el satélite espacial encargado de mostrar nuestra civilización a especies más desarrolladas, porque este libro precisa de más capacidad sensorial para su disfrute integral. Es un libro que debe ser analizado desde una polidimensión estratosférica. A los humanos se nos escapa tan sensible genialidad. ¡Querido Eloy, no sé de dónde viniste, pero, qué bueno que habites entre nosotros...! Abrazo fuerte.
martes, 7 de marzo de 2017
¡SÓLO TENGO UN LIBRO Y UN CASSETTE...!
¿Os acordáis cuando hacíamos autostop? Siendo estudiante lo practiqué mucho.
Es verano, media tarde, calma chicha. No hace calor. Decido salir a la carretera para hacer una visita sorpresa a un buen amigo. A los dos nos gusta leer y escuchar música, así que quiero enseñarle mi última adquisición literaria y musical.
Ataviado con una carpeta de apuntes y mi reciente ejemplar de las «Obras Selectas», de Miguel de Unamuno, junto a un cassette de los «Nocturnos para Piano», de Frédérick Chopin, me dispongo a dejarme llevar en coche por cualquier desconocido.
Qué alegría se llevará mi amigo al verme llegar con nuestros adorados Unamuno y Chopin (pienso).
A los pocos minutos de espera, un turismo rojo me rebasa y frena en el arcén.
- ¡Eh, chaval, sube! ¿Adónde te diriges?
- A Cádiz.
- Sube, te llevamos.
Recorremos poca distancia y me preguntan banalidades varias. Les digo que soy estudiante y quiero visitar a un amigo para darle una sorpresa que le encantará.
- ¡¿Sorpresa?! ¡Ahora verás!
Son tres; dos chicos delante y una chica detrás, a mi lado. El conductor da un volantazo brusco y se pierde por una carretera de servicio, varios kilómetros al fondo hacia los campos de algodón.
Mi sorpresa es tremenda cuando el copiloto se vuelve hacia mí y me amenaza con un enorme cuchillo. La chica comienza a registrarme y yo, pálido y sin dar crédito, me quedo paralizado.
- ¡Venga, danos todo lo que tengas de valor! Y si no colaboras te arrojamos al canal y cuando las fuerzas te fallen morirás; pensarán que sufriste una caída y te ahogaste.
- ¡Sólo tengo un libro y un cassette...!
- ¡He dicho algo de valor, no esa mierda!
- Bueno, en la cartera creo que llevo mil pesetas.
Hago ademán de cogerla y de un golpe rápido abro la puerta del coche y corro, corro como un condenado por la vegetación de los sembrados. Oigo gritos a mis espaldas, pero yo tengo alas; soy el haz de luz del rayo. Unamuno y Chopin corren conmigo. Salvo lo más preciado que tengo.
Hoy sigo teniendo especial predilección por Unamuno y Chopin. ¡Yo sé cuánto valen...!
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