La literatura es un lujo emocionante. La potencia narrativa y la originalidad de ideas son dos factores que coloco al mismo nivel. La potencia en «La condición animal», de Valeria Correa Fiz, y la originalidad en «La acústica de los iglús», de Almudena Sánchez, cumplen con estos principios subjetivos. Dos claros aspirantes a ganar el inminente Premio Setenil 2017 al mejor libro de relatos publicado en 2016. Los dos están en el top ten final. He leído alguno más de la lista, pero mi libro favorito sería un híbrido con cabeza de ave y cuerpo de frío marfil. Un animal que por el día come carne y al anochecer reposa la digestión refugiado en un iglú. ¡Ojalá vencieran al unísono! ¡Suerte!
FRANCISCO ACOSTA. Pianista/Compositor. Profesor de Piano, Lenguaje Musical y Armonía. Estudió en Conservatorio Superior de Música de Sevilla.
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
lunes, 2 de octubre de 2017
lunes, 17 de julio de 2017
A LA LITERATURA Y LOS ESCRITORES
¡Lo que encierra el texto es lo que hace vibrar al lector! Una vez leído ese texto y, aprovechando este hábitat común de las redes sociales, a uno se le despierta la curiosidad por la imagen del escritor. Del escritor que ha entrado en ti, que ha escrito para ti. El aliento íntimo que llega al lector de manera subjetiva, pero con los guiños que uno espera sorprenderse felizmente. Nace así una verdadera comunión entre lector y escritor. Eso os hace grandes y, nosotros los lectores, tentados por conocer el alma que escondéis bajo la piel, aplaudimos vuestra educadísima actitud y agradeciendo. Aquí, por ejemplo, en Facebook, he descubierto tantos y tan buenos escritores como personas hay detrás. A bote pronto mencionaré a unos cuantos.
Traté personalmente a Daniel Monedero y Kike Parra Veïnat en Sevilla. Boquiabierto durante toda la presentación de sus respectivos libros, puro deleite. Daniel emanando electricidad y Kike al otro lado del cable, sin inmutarse pero cargado con la energía que recibía (mil voltios los unían).
Descubrí a la semejante criatura que erosiona las palabras: Alberto Masa y su torrente literario me inundó con su énfasis de quebradizo diamante.
Las reflexiones de Eva Dida Díaz, una "juntaletras" (así se presenta) de brillante espasmo sintáctico que leo con verdadero entusiasmo.
Los análisis de Alena Collar y su fina pluma para desentrañar la literatura y sus vericuetos.
Inma J. Ferrero como embajadora de poetas que tiñen negro sobre blanco los anhelos más íntimos con semántico abalorio: ornamento de la palabra y del ser.
Las entradas matinales de Justo Sotelo, juglar intemporal con el que tanto aprendo. Celebro cada amanecer leyendo sus publicaciones y disfrutando de sus enseñanzas que son grandes y exactas verdades.
Las criaturas animadas/animales de Valeria Correa Fiz como telón de fondo de la condición humana, y que suma y sigue con sus inviernos a contrapié para poetizar lo que queda de nosotros.
Las crónicas sociales de Álvaro Romero Bernal, escritor de altura de miras y al que me une tanta pasión literaria (...y más...). Periodista incansable que llegó a la pulpa del limón con su primera novela y ahora saborea los jugos exprimidos para verterlos en una nueva y esperada novela.
Las adorables y cariñosísimas reacciones de Eloy Tizón ante sus lectores (belleza y bondad). Discreto, educadísimo, puro refinamiento que uno detecta instintivamente. Hace 25 años confeccionó unos "elegantes y oníricos jardines" (así definiría yo su literatura) y que ahora han superado la velocidad de la luz con nuevas técnicas de iluminación.
Las muestras de afecto de Almudena Sánchez cuando releo sus iglús y hago expresa mención de ellos, porque es un impulso irrefrenable de gratitud a la literatura y su vehículo: tú, escritor/amigo, que cada día te enfrentas a la página en blanco para ofrecernos una mirada a la vida desde otra perspectiva, sumando vuestro algo más, poético, imaginado, leído, vivido...y..., tantas cosas más.
Haber aprendido a leer (a leeros) ha sido una de las cosas más maravillosas de mi vida. ¡Mil gracias a la literatura y los guardianes de su reino: vosotros los escritores...!
miércoles, 19 de abril de 2017
VELOCIDAD DE LOS JARDINES (libro de Eloy Tizón)
Su literatura es multidireccional. Hace saltar en pedazos los convencionalismos narrativos y, como Stravinsky, conoce a la perfección los materiales de construcción para transgredir la ortodoxia y edificar su habitación propia. Estamos ante la celebrada reedición de «Velocidad de los jardines» (Eloy Tizón), un libro que debería grabarse en un cd de oro y cobijarlo en el satélite espacial encargado de mostrar nuestra civilización a especies más desarrolladas, porque este libro precisa de más capacidad sensorial para su disfrute integral. Es un libro que debe ser analizado desde una polidimensión estratosférica. A los humanos se nos escapa tan sensible genialidad. ¡Querido Eloy, no sé de dónde viniste, pero, qué bueno que habites entre nosotros...! Abrazo fuerte.
martes, 28 de marzo de 2017
LAS PUERTAS DE LA LITERATURA
Como en tantas ocasiones voy de la mano de mi madre andando hacia la consulta del médico. El invierno es mi travesía del desierto. Mientras caminamos ella me sonríe; está preocupada. Yo asisto, impasible, al enésimo ritual de mi perenne bronquitis. A grandes bocanadas abro mi pecho para tomar el aire que nunca quiere llenar mis pulmones. Todavía tengo en la boca el sabor amargo y mentolado de las hojas de eucalipto hervidas, ese árbol de ciencia y vida, y sus vahos de supervivencia. Horas antes mi padre y mis hermanos se afanan en avivar el fuego de la chimenea para que la olla de hojas de eucalipto desprenda su poder curativo y así mermar mi asfixia. Mi ahogo aumenta. "Su hijo dejará de padecer esto cuando traspase el umbral de la pubertad." -dice el doctor-. Yo no sé a qué se refiere, lo único que quiero es dormir, no pasar las noches en vela por no poder respirar. No me quejo nunca, prácticamente esta dolencia nació conmigo y pienso que es lo normal. Algo que no le pasa a mis amigos pero que en mí es lo más natural. Los días que paso en cama recuperando el aliento, leo. Mi abuela me atiborra de tebeos, cómic de superhéroes y cuentos clásicos. ¡Un día se produce toda una revelación en mí! Cae en mis manos «El Camino», de Miguel Delibes. A partir de ahí mis ahogos se apaciguan bastante. Las puertas de la literatura se abren ante mis ojos y también abre mis maltrechos pulmones. ¡Oh, ya recobro el pulso! ¡Estoy vivo! ¡Quiero vivir para leer y leer para vivir! Mi madre sigue cogiéndome la mano cada vez que rememoramos este eterno capítulo de nuestras vidas.
Etiquetas:
abuela,
ahogo,
aire,
árbol,
asfixia,
bronquitis,
ciencia,
clásicos,
cómic,
cuentos,
Delibes,
desierto,
eucalipto,
invierno,
Literatura,
médico,
pecho,
puertas,
respirar,
vida camino
sábado, 4 de marzo de 2017
RAMÓN PÉREZ DE AYALA
Os voy a recomendar al que es para mí el mejor escritor en lengua castellana: RAMÓN PÉREZ DE AYALA. Admirador de Azorín, de una sutileza psicológica agudísima. Utiliza un lenguaje muy refinado y la articulación de la frase es sencillamente perfecta. He leído varios de sus libros. Su literatura en densa, maciza, de una robustez enciclopédica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
