¿Arriesgar con moderación se considera ser arriesgado? Porque, aunque he sido moderado a la hora de probar los percebes, nunca debí hacerlo. Ahora mi lengua se debate en una lucha fratricida contra ella misma. El maligno ha entrado en mi boca. ¡Ay, cómo pica! Seguíamos con el debate abierto, que si crustáceos, que si moluscos; pues según mi paladar (porque sólo he probado una porción microscópica del susodicho bicho) me ha recordado a la ostra (fascinante molusco que tanto me gusta) con un ligero sabor a gamba (marisco). Evidentemente no como gambas, pero el aroma que resulta en la paella (que sí la como con mucho cuidado) suelo tenerlo localizado. Así que, contraviniendo a la sensatez, he probado ese manjar tan preciado. Craso error, porque después de conocer su sabor, ahora tendré que renunciar a comer percebes. Me ha recordado a la gamba y eso ha hecho que saltara hacia atrás como un loco. En fin, siempre me quedará una exquisita pijota fresca y muy bien frita en aceite hirviendo, amén de toda la fauna marina (no crustáceos) que es lo que más celebro en el mantel. ¡Ah, sigo vivo a pesar del incendio perpetrado por esa pezuña del demonio...!
FRANCISCO ACOSTA. Pianista/Compositor. Profesor de Piano, Lenguaje Musical y Armonía. Estudió en Conservatorio Superior de Música de Sevilla.
viernes, 1 de septiembre de 2017
UNIDOS HASTA LA MUERTE
A mí también me puede la nostalgia. Uno está hecho de estos recuerdos que tanto disfruté en mi adolescencia. En más de una ocasión he confesado que mi guía espiritual en el piano fue Jonathan Douglas Lord (Jon Lord). Así que siempre me he sentido muy unido a ellos. Ahora, el célebre guitarrista y fundador de Deep Purple, Ritchie Blackmore, ha pedido a su legendaria formación, la mítica Mark II, volver a reunirse todos para hacer una última gira "nostálgica". ¡Cuánto daría por que así fuera! Pero ya no sería lo mismo, porque mi admirado Lord nunca más volverá a tocar las teclas de su Hammond. Ritchie Blackmore y Jon Lord fueron los líderes de la banda, los que apuntalaron los cimientos de estilo con inteligentes estructuras a lo Beethoven y Bach. Ahora uno vive plácidamente en Long Island y, aunque el otro está a demasiada distancia, las emociones siguen intactas. Todo podría haber sido muy bonito, pero Blackmore se enemistó enérgicamente con la banda hace muchos años y, desde mi sentimiento como fiel seguidor de Deep Purple, leo estas tristes declaraciones de Ian Paice (batería):
«Me gusta subir al escenario todas las noches sabiendo que estoy allí con mis cuatro amigos. Mientras Ritchie estaba en la banda esto no siempre fue así, y yo no querría volver a eso de nuevo. Es sólo por como es él. Es un hombre de gran carácter y muy reservado. Para él sólo existe el blanco y negro, no hay áreas grises para Ritchie: "Lo haré o no lo haré", "me gusta o no me gusta". Y tus miembros de la banda no pueden sufrir así. Quiero subir al escenario y divertirme, no sintiéndome triste y miserable. No estoy preparado para volver a esa historia de nuevo».
Aunque para mí siempre estarán unidos hasta la muerte.
PD: la mejor formación de Deep Purple fue la Mark II (1969-1973):
-Ian Gillan (voz)
-Ritchie Blackmore (guitarra)
-Jon Lord (teclados)
-Ian Paice (batería)
-Roger Glover (bajo)
jueves, 31 de agosto de 2017
HICE RESUCITAR AL DIOS QUE NIETZSCHE MATÓ
Siempre salgo con lápiz y papel pautado. Sí, soy compositor de la vieja escuela. No utilizo software musicales, esos programas informáticos sofisticados que enlatan melodía y ritmo con infinidad de posibilidades. ¡No, yo no! Yo me tiro al campo a caminar, así maduro las ideas musicales que previamente he esbozado en el piano. Cuando escribo música me gusta pensar en la Selva Negra y visualizar en mi mente el cuaderno de notas de Beethoven y su aterrador silencio. También viajo a Suiza, al monte Sils Maria, concretamente. Allí traigo a mi memoria las martilleantes insinuaciones filosóficas de Nietzsche. ¿Sabéis que el profesor de filología alemán también fue compositor de breves y estimulantes obras para piano? En una ocasión me pidieron tocar música exclusivamente religiosa en un evento social (soy muy dado a hacer mis propias transcripciones a piano de música sinfónica y óperas). Seleccioné partes de la Misa en Si menor (Bach), Misa de la Coronación (Mozart), Réquiem Alemán (Brahms) y una pieza de Nietzsche que, evidentemente, no la programé bajo su autoría. Como la música de Nietzsche es prácticamente desconocida me arriesgué y sencillamente mentí a la organización del evento. Les dije que era una paráfrasis mía a partir de un himno religioso hugonote. Fue la pieza que cerró el acto y a todos dejó más que satisfechos. Cuando finalicé la actuación y escuchaba los aplausos del público, se me dibujó una inocente sonrisa de maldad en el rostro. Hice resucitar al Dios que Nietzsche mató. A veces a uno le gusta jugar y mirar desde todas las perspectivas posibles. ¡Un juego intrascendente! Ese día todos los asistentes encontraron la Verdad sin saber que era Nietzsche en el que les hablaba.
lunes, 28 de agosto de 2017
INGLATERRA Y LA DISTRIBUCIÓN MUSICAL
Hace tres días recibí nuevos informes de royalties generado por la venta de mis tres discos: Historia del Piano, Hydromuria y Andrómeda. La distribuidora digital británica EmuBands es la empresa encargada de enviarme toda la información de venta internacional. He de decir que el cuadrante que me envían está detallado hasta la extenuación. Importe (en libras £) generado por descarga digital, por streaming, por temas, por disco completo, por fecha, por tienda digital, por países. La transparencia es absoluta. Estoy más que satisfecho con la seriedad, rigurosidad y exquisito trato recibido. Tengo adjudicado un agente de cuenta que me mantiene informado constantemente. Además es una persona de una profesionalidad inusitada (como debe ser). Según mi experiencia siento decir que en España no he recibido ese trato, así que me tuve que ir a Inglaterra para distribuir mi música con pulcritud. ¡Estoy encantado de trabajar con gente así!
Nota: El país, donde la tendencia de venta de mis discos se muestra emergente, es Holanda. ¡Qué curioso! ¡Y qué feliz me hace recibir tantos detalles de mi música!
sábado, 26 de agosto de 2017
CLÁSICOS ADAPTADOS. CHARLES DICKENS
Aplaudo la iniciativa de las editoriales por acercar la gran literatura a los más jóvenes. Vuelvo a disfrutar de esta magnífica adaptación de uno de mis imprescindibles literarios: «David Copperfield», de Charles Dickens. Novela ambientada en Londres en el siglo XIX, en plena revolución industrial, donde el célebre escritor inglés recrea su propia infancia.
"El placer de LEER con Susaeta Ediciones" es una colección de obras clásicas de la literatura universal, con un cuidado exquisito del texto y con ilustraciones acertadísimas. Según mis gustos añado otras novelas donde habita el gran Dickens: Papeles póstumos del club Pickwick, Almacén de antigüedades, Historia de dos ciudades, Grandes esperanzas y Nuestro común amigo.
SUS OJOS AZULES
En la habitación donde mi padre agonizaba su último aliento de vida, pasé largas horas sumido en la lectura de «Patrimonio», de Philip Roth. Diariamente llegaba temprano al hospital, me sentaba en el sillón contiguo a su cama, abría el libro para leer pero no lo conseguía; sólo atinaba a clavar mi mirada en los ojos azules de mi padre con la ternura como única arma. Él me sonreía e inmediatamente caía presa del sopor de la morfina. Acudí a este libro como tabla de salvación a la catarsis que sabía que vendría después. Llegó el día, mi padre silenció su paso por este mundo, y yo me quedé con un libro en las manos que me ayudó a liberar el duro trance de su pérdida. Es un libro de memorias donde Roth narra el encuentro con su padre en los últimos meses de vida de éste. Un texto sincero, amable, optimista, alejado de sentimentalismos pueriles. Muy bien escrito. Una verdadera obra maestra de la literatura contemporánea. Después de leerlo me recondujo de nuevo a la vida.
viernes, 25 de agosto de 2017
PSYCHOMOTRICITY
He observado siempre en mis alumnos una barrera cuasi infranqueable en aquéllos con menos cualidades psicomotoras de coordinación. La técnica pianística pertenece a la neurociencia. Todo radica en las conexiones neuronales entre los dos hemisferios cerebrales. Los primeros cursos de piano suelen ser muy agradecidos para el alumno, ya que éste obtiene una respuesta inmediata en sus primeras lecciones, mostrando así un entusiasmo que va alimentando su interés. Pero la cruda realidad se manifiesta cuando las piezas de estudio requieren mayor coordinación. Aquí está el momento frustrante del alumno (insisto, con menos cualidades innatas de psicomotricidad y siempre aludiendo a cuestiones técnico/mecánicas) y que aparece en el tercer o cuarto curso. La decisión de seguir avanzando es un esfuerzo titánico, pero no rendirse es la clave del éxito. La experiencia de mis años al piano me dice que, cuando el esfuerzo está sustentado a base de específica concentración, los resultados son muy óptimos. A modo de anécdota diré que Franz Liszt aconsejaba a sus alumnos practicar ejercicios de mecanismo al menos durante tres horas diarias. Llegado el cansancio por efecto tan repetitivo, lo mejor era colocar en el atril un buen libro y abstraerse de la automatización, haciendo inmersión en el placer de la lectura. Aunque pertenezco a este tipo de alumnos (en presente, nunca se deja de aprender) y el oído interno siempre me fue favorable, en cuestiones de psicomotricidad hube de romper cadenas de acero hasta lograr mis objetivos. ¡No desfallecer! ¡Perseverar! Nada cae por ciencia infusa, ni aún a los elegidos por lo dioses. Las interminables horas de estudio lograron conectar mis manos y mi cerebro uniéndolos de por vida.