viernes, 8 de septiembre de 2017

EL CISNE DE TUONELA

De los libros que uno abre simultáneamente a lo largo del día (para mí leer es atiborrarme de muchos libros al mismo tiempo), siempre hay un espacio para "Estampaciones", de Alena Collar. Es un libro tan evocador como directo, sencillo, poético, cándido y duro, filosófico... Lo tiene todo. Hoy en día, dada la inmediatez a la que estamos sometidos, es el libro perfecto. Y como homenaje a tan placentera lectura (es un libro cortito. Lo acabas y lo empiezas hasta la saciedad. Nunca cansa. ¡Es tan agradable!), quiero poner esta banda sonora a su lectura. Se trata de un breve extracto de "El cisne de Tuonela", de Jan Sibelius, un poema sinfónico con múltiples combinaciones armónicas y que es el hilo musical perfecto para adentrarse en estas páginas de pompas de jabón. Con Sibelius hago también un guiño al escritor Justo Sotelo, que tanto gusta del finlandés. Espero que os guste. Muchas gracias, amigos. Abrazos.

Francisco Acosta -piano cover-

EL CUESTIONARIO DE LA VIDA

Caminando por tierras nórdicas portuguesas me di de bruces con esta bella creación de la naturaleza. ¡Me paré en seco! Respiré hondo y quise saltar para abrazar todas las aguas del río. No salté, pero me quedé largo rato contemplando y meditando. Se me vino a la memoria el canto del poeta romántico inglés William Wordsworth y sus versos: "Asciende silencioso entre los árboles como el incierto aviso de un errante buhonero de los bosques despoblados". Luego de recitarme a mí mismo esta bella letanía pensé: "A veces se me queda pequeño el cuestionario de la vida". ¡En fin...! ¡Sigamos caminando!

martes, 5 de septiembre de 2017

EL VELO DEL PALADAR

El arte se extiende más allá de cualquier definición. Leo opiniones contrastadas en torno a "La acústica de los iglús", el libro que ha revolucionado la literatura actual de la mano de la joven escritora mallorquina Almudena Sánchez. Este libro bien podría ser un Kandinsky con tintes 'velazquianos'. Plantea estas dos miradas del arte que poco tienen que ver entre ellas, o quizás, mucho. Ella sabe de mi debilidad por sus iglús, así que para mí es muy fácil encumbrar el tintineo perlado que suena a través de las paredes de cristal del libro y que tan vivo está. En cada relato/iglú se esconde algo difícil de explicar. Y en esa 'no explicación' es en la que el lector debe bucear. Es curioso, pero desde el ejercicio de lector, uno intenta reescribir lo que intuyes del pensamiento de la escritora. Yo celebro este tipo de literatura por distinta. Me gusta que mi ojo vea más allá. Pongamos ejemplos: Velázquez o la perfección del realismo versus Pollock o la anatomía del caos. Los dos me fascinan igualmente. Las percepciones artísticas deben tener un gran agujero de entrada y saber encontrar el velo exacto del paladar. Otro ejemplo, en este caso musical y de un mismo artista: Beethoven. Para mí el artista por antonomasia. El más grande hacedor de bellezas. Existen, no dos, sino tres estilos 'beethovenianos' (también existen muchas literaturas y la de Almudena Sánchez es otra aportación de vanguardia muy interesante y necesaria). El Beethoven clásico, que gusta de los equilibrios en las formas. Después vendrá el Beethoven romántico, el huracán todopoderoso que zarandeó las emociones; lirismo y pasión. Y por último, el Beethoven incomprendido. El que se adelantó a su tiempo 200 años. El Beethoven "feo", el que escribió la Gran Fuga opus 133 y recibió palos e insultos. Pero esa obra fue la puerta de entrada a todas las músicas que vendrían después. Entre notas musicales naturales y alteradas existen 12 sonidos. Nunca antes se habían mezclado los doce sonidos, porque esta práctica corría el riesgo se provocar la atonalidad, esa sensación tan molesta al oído profano. Pero estaban ahí, y Beethoven utilizó su prodigiosa creatividad para dar un pellizco en el estómago y decir: "He ido más allá de lo que tu gusto estético podía imaginar. ¡Ahora quédate con lo que quieras!"

P.D: "La acústica de los iglús" está entre los libros finalistas del prestigioso premio Setenil 2017. He leído varios libros de esa lista. Entre ellos "La condición animal", de Valeria Correa Fiz y he echado de menos de la lista el libro de Daniel Monedero, "Manual de jardinería (para gente sin jardín)". Los tres merecen el cetro de oro. ¡Suerte para todos ellos!

lunes, 4 de septiembre de 2017

ASALTO Y CONQUISTA DEL CASTILLO

Sí, hoy es el primer lunes de septiembre. El sol se cuela por las rendijas de mi ventana. Me saluda. Quiere quedarse. Alarga su mano en forma de rayo, me agarra de la solapa y me sacude un puntapié para lanzarme de bruces a la calle. ¡Ah, las calles de septiembre!, ese incipiente termómetro de corazones en flor. Me duele la rodilla izquierda y el pie derecho, aun así, yo brinco por las calles de septiembre. Nada me para, al contrario, si una desavenencia tropieza conmigo, yo salgo a las calles y salto como una grácil gacela. ¡Ah, las calles de septiembre! En cada salto aplasto una cucaracha. ¡Hay tantas cucarachas que aplastar! La cucaracha/miedo, la cucaracha/dolor, la cucaracha/temblor...y finalmente la cucaracha/prejuicio, la más repugnante e inmunda de las cucarachas. Sí, los prejuicios, esa losa plúmbea que siempre está al acecho para hundirte, pero que la experiencia acaba levantando como una pluma. En septiembre uno quisiera removerlo todo, quitar el polvo acumulado y dar lustre para que el horizonte se vea más claro. ¡Ah, las calles de septiembre! ¡La luz de septiembre! ¡Septiembre, asalto y conquista del castillo!

domingo, 3 de septiembre de 2017

DISECCIONANDO UN LIBRO

En su día me sedujo el título del libro y la sinopsis. Lo compré. Lo leí. Lo disfruté. Lo volví a leer. Volví a disfrutarlo más. Luego, por razones musicales, artísticas y profesionales, lo leí por tercera y cuarta vez. Ahora comparto con vosotros mis impresiones, relato a relato, de «La acústica de los iglús», de Almudena Sánchez.

1. «La señora Smaig»
Narra una niña en primera persona. Frío hospital. Desapasionamiento. Resignación. Soledad.

2. «El frío a través de los emgranajes»
Evitar las arenas movedizas. Una madre y dos hijos viajan en furgoneta. Huyen constantemente. La madre acumula odio y lleva una pistola. Desesperada escapada hacia ninguna parte. Perpetua búsqueda.

3. «Apuntes desde la bóveda celeste»
Viaje interestelar hacia encuentros con uno mismo. Perspectiva Universo/Tierra.

4. «El nadador del hotel Minerva»
Cuento con matices oníricos. Nadando en la basura y rodeado de inmundicia, aún así, respiramos.

5. «El arte incrustado»
Fragilidad iniciática a tantos rumbos que depara el destino; aquí, la música y el amor, valdrían para querer seguir descubriendo de qué va todo este entramado emocional que es la vida.

6. «Eclipse»
La espera. Al final todo llega. Una pareja de octogenarios enamorados emprende el viaje que los conducirá a mundos exóticos. Por una vez el tiempo y el espacio son favorables. El espectáculo perfecto como broche de oro a toda una vida juntos.

7. «Compostura: la línea imaginaria»
La línea imaginaria que nos muestra el horizonte. Hay quien la ve y quien ignora su existencia.

8. «El triunfo humano»
Las relaciones humanas fingidas. Los sentimientos se confunden y un halo de confirmación sobrevuela el alma de la protagonista del relato.

9. «Cualquier cosa viva»
La narradora nos presenta al esqueleto Marvin, una suerte de ente como metáfora de la soledad.

10. «Introducción al relámpago»
Una introducción al relámpago como sinónimo de vida. Sus secretos. Flashes que conforman la personalidad de la narradora/protagonista desde el objetivo de una cámara fotográfica de ensoñación. Surrealismo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

LA PEZUÑA DEL DEMONIO

¿Arriesgar con moderación se considera ser arriesgado? Porque, aunque he sido moderado a la hora de probar los percebes, nunca debí hacerlo. Ahora mi lengua se debate en una lucha fratricida contra ella misma. El maligno ha entrado en mi boca. ¡Ay, cómo pica! Seguíamos con el debate abierto, que si crustáceos, que si moluscos; pues según mi paladar (porque sólo he probado una porción microscópica del susodicho bicho) me ha recordado a la ostra (fascinante molusco que tanto me gusta) con un ligero sabor a gamba (marisco). Evidentemente no como gambas, pero el aroma que resulta en la paella (que sí la como con mucho cuidado) suelo tenerlo localizado. Así que, contraviniendo a la sensatez, he probado ese manjar tan preciado. Craso error, porque después de conocer su sabor, ahora tendré que renunciar a comer percebes. Me ha recordado a la gamba y eso ha hecho que saltara hacia atrás como un loco. En fin, siempre me quedará una exquisita pijota fresca y muy bien frita en aceite hirviendo, amén de toda la fauna marina (no crustáceos) que es lo que más celebro en el mantel. ¡Ah, sigo vivo a pesar del incendio perpetrado por esa pezuña del demonio...!

UNIDOS HASTA LA MUERTE

A mí también me puede la nostalgia. Uno está hecho de estos recuerdos que tanto disfruté en mi adolescencia. En más de una ocasión he confesado que mi guía espiritual en el piano fue Jonathan Douglas Lord (Jon Lord). Así que siempre me he sentido muy unido a ellos. Ahora, el célebre guitarrista y fundador de Deep Purple, Ritchie Blackmore, ha pedido a su legendaria formación, la mítica Mark II, volver a reunirse todos para hacer una última gira "nostálgica". ¡Cuánto daría por que así fuera! Pero ya no sería lo mismo, porque mi admirado Lord nunca más volverá a tocar las teclas de su Hammond. Ritchie Blackmore y Jon Lord fueron los líderes de la banda, los que apuntalaron los cimientos de estilo con inteligentes estructuras a lo Beethoven y Bach. Ahora uno vive plácidamente en Long Island y, aunque el otro está a demasiada distancia, las emociones siguen intactas. Todo podría haber sido muy bonito, pero Blackmore se enemistó enérgicamente con la banda hace muchos años y, desde mi sentimiento como fiel seguidor de Deep Purple, leo estas tristes declaraciones de Ian Paice (batería):
«Me gusta subir al escenario todas las noches sabiendo que estoy allí con mis cuatro amigos. Mientras Ritchie estaba en la banda esto no siempre fue así, y yo no querría volver a eso de nuevo. Es sólo por como es él. Es un hombre de gran carácter y muy reservado. Para él sólo existe el blanco y negro, no hay áreas grises para Ritchie: "Lo haré o no lo haré", "me gusta o no me gusta". Y tus miembros de la banda no pueden sufrir así. Quiero subir al escenario y divertirme, no sintiéndome triste y miserable. No estoy preparado para volver a esa historia de nuevo».

Aunque para mí siempre estarán unidos hasta la muerte.

PD: la mejor formación de Deep Purple fue la Mark II (1969-1973):
-Ian Gillan (voz)
-Ritchie Blackmore (guitarra)
-Jon Lord (teclados)
-Ian Paice (batería)
-Roger Glover (bajo)